José Ignacio Domecq

José Ignacio nace en Jerez de la Frontera en 1968. Su pasión por los caballos y por el polo le viene heredada de su padre y abuelo ambos notables jugadores de polo.
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Desde muy joven disfrutó de dibujar caballos, como hobby, observando la anatomía, movimientos y expresión de los caballos de polo con los que trabajaba a diario tanto en la cuadra como en la cancha.
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Modela sus esculturas sin fotos o modelos, inspirado por esta observación de su anatomía y el frecuente contacto con el caballo en una larga trayectoria como jugador y como peticero, entrenando y preparando caballos de polo. Este último aspecto le atrae tanto como jugar al polo.
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La relación con el caballo es una parte importante de la rutina de su vida. La sensación de montar, de estar en contacto y en comunicación con el animal le genera una sensación de paz casi sanadora, de estar conectado a la naturaleza. Es esta sensación es la que busca transmitir en su escultura.
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José empezó a modelar barro en 2017 y a fundir en bronce en 2018. Desde entonces ha trabajado buscando realizar las esculturas que mejor capturan la espectacular belleza de este deporte, la fuerza, velocidad y belleza del caballo de polo.

Sus obras: